La gastronomía dominicana en España

   Quien me conoce sabe de mis acercamientos a la cultura dominicana. Ello me llevó a poco a poco, siempre desde la distancia, a interesarme por su música, sus gentes y sobre todo, a su gastronomía. Ese acercamiento se fraguó por una relación sentimental en el pasado, por la cual, descubrí la cocina dominicana. El plátano, la yuca, el sancocho entro a formar parte de la alimentación de mi casa. En navidades nunca faltaban en la reunión familiar el pastelón de carne, la ensaladilla, los asados, y todo lo habitual, mamajuana, brugal, barcelo, etc.
De esas primeras experiencias culinarias surgió mi interés profesional por esa cocina. Frecuentaba algunos de los bares dominicanos de mi ciudad y de afuera. Incluso conocí a Maria Marte con la que entablé una buena relación profesional y de amistad. Ella me aconsejó visitar un bar dominicano en Legazpi, al que fuí y como no, a pesar de ser el único “blanquito” fui muy bien recibido y atendido. Tanto así que es parada obligada cada vez que voy a Madrid.
Hace más o menos un par de años o tres, comencé a tener en el Facebook a muchos cocineros dominicanos y dominicanos afincados en España, y por acabé en un grupo de whatsapp gastronómico dominicano que luchaba y lucha por un reconocimiento de su gastronomía, formando una federación aún pendiente de unos flecos legales. A través de ese grupo pude conocer a gente maravillosa unida por una causa común.
Por diferentes motivos me aparto del proyecto, pues como español y asturiano tengo unas convicciones y una idiosincrasia muy diferente. Cuando se comienza un proyecto o una lucha, lo peor no es el enemigo externo, es tener el enemigo en casa disfrazado de luchador. Yo sé por experincia que cualquier cosa que se quiera hacer para un bien común requiere dejar los egos y los intereses personales a un lado y ceder, apoyar, e ir todos en una misma dirección. Desde la distancia siempre, veo como algunos, al igual que pasa con gente de mi país, se envuelven en la bandera y la nacionalidad, pero sin aportar nada de futuro. Desconociendo o enmascarando realidades, para no sé que. Todo tiene un proceso, eso es evidente. Pero los autonombramientos no te llevan a ningún sitio. Yo prefiero que lo que hago me lo valoren y si llega el caso que me corrijan, decir que lo que yo hago es lo mejor sólo es válido para la gente cercana y la que por no contriararme me dice sí a todo.
No crítico la gastronomía dominicana, quien me conoce sabe como pienso y lo que modestamente hago o he hecho por ella. Tanto es así, que me enerva ver cosas que en vez de acercar la gastronomía dominicana al exterior, o incluso al visitante la alejan. De ahí, que con mis medios y gracias a mi situación actual, me he propuesto saber la opinión que hay aquí sobre la gastronomía dominicana. Para ello lo lógico y normal para cualquier estadística es conocer la opinión de una amplia horquilla, esto es, agencias de viajes, gente dela calle, cocineros de mi país, turistas que han visitado Quisqueya, dominicanos emigrantes en España, y cocineros y cocineras dominicanos afincados aquí.
Yo sé, que en los hoteles se ponen buffets de comida dominicana y que hay en marcha medidas para incrementar más esta oferta. Pero yo me acerqué a varias agencias y les pregunte por ofertas vinculadas con la gastronomía, a actividades y pregunté por ofertas o eventos gastronómicos por ser Santo Domingo por segundo año consecutivo la capital gastronómica del Caribe. Si allí no se sabe, diré que me dieron el folleto correspondiente y sobre gastronomía no les constaba nada al respeto. En esas fechas se preparaba el V Foro Gastronómico dominicano, que entre otros actos, contaba con la participación de Julio Velandrino, cocinero y propietario del restaurante Taúlla en Murcia. Me propusieron que si quería me podrian gestionar el viaje y que sobre eventos, ferias, y congresos me informara por internet. En cuanto a que tipo de cocina me esperaba en destino, me dijeron que no me preocupara, que en los hoteles, todos de 4 ó 5 estrellas hay diferentes restaurantes. y una oferta muy amplia. Ignoro a que pueda ser achacable ese desconocimiento. Quiero suponer que los empleados de las agencias no pueden conocer todo sobre todos los destinos, pero si no me equivoco el Caribe es uno de los primeros destinos turísticos del mundo.
Con la gente de la calle la cosa fue infinitamente más rápida, la gente normal desconoce totalmente la gastronomía dominicana y caribeña en general. En general sólo conocen de la gastronomía mexicana y peruana, hay bastantes restaurantes que se inclinan y ofertan ese tipo de comidas, bastante bien recibidas por el cliente español. No es cuestión de oferta, en mi ciudad hay más oferta dominicana que mexicana o peruana. Pero no sé tampoco la razón de por qué el público de los restaurantes y bares dominicanos es mayoritariamente emigrante. No es mi caso,  yo frecuento y tengo muchos amigos en ellos, pero el público español que acude o es por vecindad, o por relaciones personales de español con dominicana o española con dominicano. Hay excepciones, no lo voy a negar, pero son escasas.
   En lo que a profesionales se refiere, ocurre parecido. Ninguno que no se haya molestado en investigar o que no cuente en su equipo a alguien de origen isleño. La mayoria de emigrantes que trabajan en hostelería suelen aportar su cultura y su cocina. No conozco cocinero que se niegue a conocer otra cultura o otros productos a cocinar. Es más, yo fue gracias a mi pareja que pude conocer el plátano, y recuerdo la primera vez que me dieron una yuca, para mi un cacho que me parecía de madera y que no sabía ni por donde empezar. Eso si, me considero un enamorado de esa cocina, de su producto, de su sazón. Siempre he dicho que la cocina de mi tierra, Asturias, hace muchos años era “rural”, contundente, fiel a sus costumbres y a sus ancestros gastronómicos. Hoy lo sigue siendo, tenemos una oferta muy amplia al respecto, pero los cocineros empezaron a preocuparse por  su cocina autóctona  y a dignificarla de cara al exterior, salimos al exterior y nos fuimos empapando de las corrientes, de las técnicas, aprendimos de otras cocinas. Entre todos y al paso del tiempo se consiguió que la cocina española fuera más allá de la nueva cocina vasca de finales de los 70. La cocina española se fue encumbrando a lo que es hoy y durante mucho tiempo y aún hoy creamos tendencias. El cocinero asturiano tuvo  para bien  el empaparse de las técnicas, de los emplatados, tanto es así que en Madrid Fusión de 2017, los principales cocineros asturianos estuvieron más que presentes y activos en el congreso, y cada año Asturias está presente en uno delos congresos más importantes del mundo.
Ese sentimiento hacía mi cocina lo hago extensible hacia la gastronomía dominicana. No sé donde está el problema, si es que hay que acercar la gastronomía dominicana al pueblo, pero no como recetario, sino como algo de uso en el ocio, en los restaurantes, que sientan su cocina como algo de orgullo. Conseguir que se ha una cocina dominicana de autor, de vanguardia, pero basada en sus raíces. Los eventos y congresos gastronómicos que trasciendas fuera de las fronteras. Dejar de mirarse el ombligo y palpar la realidad. El envolverse en la bandera y los alardes de patriotismo, siempre se quedan en casa, y de lo que se trata es de que eso salga al exterior y se de a conocer. Dejar de ser playa, bachata, merengue y elevar la gastronomía como poco a poco se ha ido haciendo con la cocktelería, los bartenders dominicanos son punteros. Van mucho más allá del “morir soñando”, un ejemplo a seguir y aplicar.
Fuente: tapasquisqueyanas.blogspot.com
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